La partida de Almeyda empezó con el tablero torcido

El pasado domingo 4 de enero tuvo lugar una derrota sonrojante que volvió a poner de manifiesto que los pupilos de Matías Almeyda no están para más que la permanencia, ya que el que era colista te metió tres goles en tu estadio. Un lugar donde la teoría dice que tienes que ser fuerte para lograr tus objetivos.

La partida continúa

El Sevilla FC decidió no mover ficha. Tras la derrota ante el Levante, el entrenador continúa en el cargo que asumió el pasado verano y la partida sigue con mismo jugador. Esto ha tenido una consecuencia clara a la par que inmediata: el foco no puede residir en el banquillo. Es el tablero de la partida el que debe ser revisado.

Matías Almeyda siempre ha sido consecuente en sus declaraciones y nunca ha prometido hacer un jaque mate en tres movimiento, ni si quiera tras golear al FC Barcelona en casa por 4 goles a 1. Que lejos se ve ya aquella tarde del 5 de octubre… Aún así el técnico ha mostrado tener algo muy importante en estas situaciones, la calma, algo que escasea en el fútbol y particularmente en este Sevilla FC que en los últimos años ha sido una trituradora de entrenadores.

El foco se desplaza: del banquillo al palco

En esta partida, el conjunto de Nervión, no está viviendo una crisis de resultado, sino de equilibrio. En la que el entrenador de forma arriesgada ha tenido que dejar “desnudas” algunas partes del tablero para poder proteger al rey de la forma más segura posible. Se ha equivocado en algunos movimientos, claro, todos los jugadores en una partida han fallado en algunos movimientos, pero nunca ha perdido el sentido de la partida, su objetivo lo tiene claro y a la afición de su parte.

La planificación ha sido discutible. La plantilla es peor que la que la temporada pasada el sacó tan solo un punto al descenso.

“El Sevilla ha enrocado pronto, como quien teme más al tiempo que al rival. Ha blindado su rey con peones prestados y torres sin recorrido. No hay jaque, pero tampoco horizonte. A veces, proteger demasiado es la forma más lenta de perder”.

Según mi criterio, esta cita representa perfectamente lo que ha sido la planificación del Sevilla FC esta temporada, solo me queda esperar a que se consiga tapar en el mercado de invierno, aunque con la realidad económica de la entidad se antoja complicado.

Respaldar a Almeyda no es solo no despedirlo

Mantener al entrenador no es respaldarlo. Respaldar es proteger sus ideas, asumir que cometerá errores y dejar de usarlo como un portavoz cuando las cosas van mal. Por otro lado, la estabilidad de la que tanto se habla en este proyecto, no es mantenerse quieto en una posición, sino avanzar sabiendo en que rumbo se hace, pero por desgracia eso hace tiempo que se dejó de hacer en la entidad rojiblanca.

El Sevilla FC ha apostado por la continuidad, así que lejos de alejar el debate, esta decisión lo eleva a un primer plano. Porque el jugador sigue en la partida y la responsabilidad ya no puede delegarse. La partida continúa y es turno de los que colocan las piezas que están obligados a demostrar como se gana.

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